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:: 24 de Octubre

Lo que mata es la humedÁ

Gases de efecto invernadero, calentamiento global, aumento del nivel del mar, mayores precipitaciones, inundaciones, sequías extremas, catástrofes naturales… todos ellos son hechos y frases que nos resultan familiares y que, hoy por hoy, están en boca de muchos, sean expertos o simplemente interesados en el tema.
Lo cierto es que el panorama climático no es nada alentador y si bien se ha montado una pseudobatalla contra el calentamiento global, sus más temibles consecuencias ya están comenzando a verse en todas latitudes.

Si tuviéramos que dibujar una línea que delimite un antes y un después, podríamos sin ninguna duda referirnos a la era industrial como el gran suceso que motivó estos cambios, que de impredecibles no tienen nada, ya que unos 40 años atrás, los daños que actualmente estamos viendo sobre la tierra a causa del calentamiento global ya habían sido anticipados. A modo de ejemplo, Al Gore, ex vicepresidente de los Estados Unidos y ganador del Nobel de la Paz, hacia 1992 publicaba el ya clásico “Earth in the Balance: Ecology and Human Spirit”, en el cual plantea una revolución ecológica necesaria para el siglo XXI. Incluso anteriormente, en la década del 70, muchos científicos y expertos anticipaban que esto sucedería si no se le aplicaba el debido freno. En 1970, por ejemplo, la EPA (Environmental Protection Agency) fue creada con el propósito de reducir la contaminación en agua, aire y tierra a través de la reunión de expertos en diversas áreas: legal, medio ambiente, economía, química y física.
De 1970 a 2009, muchas otras empresas fueron creadas, generando a su vez numerosísimos puestos de trabajo al igual que un aumento desmedido de emanaciones contaminantes para la atmósfera, siempre contribuyendo a la reducción de la capa de ozono.

www.greenfacts.org/es/glosario define a los Gases de Efecto Invernadero como “Gases integrantes de la atmósfera, de origen natural y antropogénico, que absorben y emiten radiación en determinadas longitudes de ondas del espectro de radiación infrarroja emitido por la superficie de la Tierra, la atmósfera, y las nubes. Esta propiedad causa el efecto invernadero. El vapor de agua (H2O), dióxido de carbono (CO2), óxido nitroso (N2O), metano (CH4), y ozono (O3) son los principales gases de efecto invernadero en la atmósfera terrestre. Además existe en la atmósfera una serie de gases de efecto invernadero totalmente producidos por el hombre, como los halocarbonos y otras sustancias que contienen cloro y bromuro, de las que se ocupa el Protocolo de Montreal. Además del CO2, N2O, y CH4, el Protocolo de Kyoto aborda otros gases de efecto invernadero, como el hexafluoruro de azufre (SF6), los hidrofluorocarbonos (HFC), y los perfluorocarbonos (PFC)”.
La concentración atmosférica de gases de efecto invernadero ha aumentado notablemente durante el último siglo. Esto se debe principalmente a actividades humanas como la quema de combustibles fósiles, el cambio en los usos de la tierra y la agricultura. La concentración atmosférica de dióxido de carbono es en la actualidad muy superior a la que ha existido en los últimos 650.000 años. Además, a lo largo de los últimos diez años esta ha aumentado al ritmo más alto desde que comenzaron los registros sistemáticos alrededor de 1960. “Es muy probable que desde 1750 las actividades humanas, en su conjunto, hayan provocado el calentamiento del planeta.” (http://www.greenfacts.org/es)

Como no podría ser de otra manera, las empresas y sus flamantes procesos industriales juegan un papel crucial en el desenvolvimiento de esta crisis ambiental. Tengamos en cuenta los principales gases de efecto invernadero: Dióxido de carbono, monóxido de carbono, metano, azufre, entre otros. Ahora bien, recordemos qué tipos de industrias rodean nuestra ciudad: Esso, una petroquímica de renombre y Siderca, perteneciente al grupo Techint, uno de los grupos empresarios más poderosos y rentables del mundo. Como dice aquella frase trillada: “todos debemos aportar nuestro granito de arena para un mundo mejor"... pues ese requisito lo cumplimos pero a la inversa...Campana pone su granito de arena como contribución al calentamiento global. Entre las características de los procesos industriales de una refinería de petróleo como Esso y la quema de combustible fósil por parte de la Termo, (solo por nombrar dos empresas) podríamos decir que nuestra ciudad ya tendría aporte suficiente.

En conclusión, los finales felices que solemos ver en las películas yanquis, líderes de la economía mundial y también de sus emisiones de gases contaminantes (representa un 20% a nivel mundial), son quizá demasiado utópicos para lo que está pasando verdaderamente. Si aplicamos una visión realista, podemos afirmar que la situación no va a mejorar: las industrias van a seguir contaminando desaforadamente porque lo primero es el lucro. Desde luego van a seguir haciendo alarde de todo lo que hacen por la comunidad que las rodea, van a seguir realizando donaciones a escuelas y hospitales, organizando maratones para promover el deporte y la vida “sana", promoviendo campañas de seguridad vial, etc, etc, etc. Pero no van a invertir en instalaciones adecuadas que permitan la reducción de la contaminación a niveles ínfimos.

Echemos un vistazo a la situación en Campana…después de la gran tormenta del mes pasado que provocó cuantiosos daños materiales y evacuados en nuestra ciudad ¿qué otros fenómenos podremos observar aquí relacionados con el cambio climático?
Uno que se ha manifestado el verano pasado y que este verano promete explotar es el tema Dengue, que ha sido desde siempre considerada una enfermedad tropical y que en los últimos años los cambios de temperatura han extendido el territorio del mosquito transmisor. Actualmente, este insecto se reproduce desde el norte argentino hasta Río Negro. En este aspecto, si queremos evaluar las acciones gubernamentales para frenar la proliferación del mosquito basta con salir a la vereda en cualquier lugar de nuestra ciudad para ver que las medidas son un verdadero fracaso. Con temperaturas que aún no son las ideales para la reproducción del mosquito, el “aire libre” de Ciudad Petardo está plagado de ellos. El gran criadero de Aedes Aegypti municipal (el basural a cielo abierto en los “Campos de Concaro”) sigue funcionando… parece que no se incluye en las campañas de “descacharrización”. El verano pasado pudieron ocultarse con cierta efectividad los casos de dengue que surgieron en nuestra ciudad. Si este verano no son muchos también podrán ocultarse. Pero si los casos aumentan, un Secretario de Salud medio pelo puede sobrevivir en su puesto a una pandemia de gripe A, a un brote de diarrea comunitaria... pero no a un brote de dengue hemorrágico. En Ciudad Petardo no sabemos qué tan terrible puede ser esa enfermedad, y actuamos en consecuencia: no hacemos nada.
Otra situación que se viene dando últimamente es la aparición de animales ponzoñosos que surgen como consecuencia de las crecidas fluviales y del aumento de la humedad. Diversos hechos han sido reportados por vecinos de la zona del bajo, las barrancas y trabajadores de empresas lindantes con el río. Este es un fenómeno que acompaña la tropicalización paulatina de regiones alejadas: especies que antes encontraban un medio hostil para desarrollarse encuentran ahora un clima apto para hacerlo.

El panorama no es prometedor a nivel mundial; tampoco a nivel nacional ni a nivel local. Evidentemente, las industrias van a seguir funcionando con los mismos procesos industriales y altamente contaminantes de siempre. Es muy probable que las medidas por parte del gobierno sigan siendo superficiales. Como de costumbre, lo que haremos será mirar como discuten Matías Alé y Ricardo Fort mientras todo pasa.