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:: 21 de Mayo de 2009

La Casa Radiante

Salís un día a la puerta de tu casa, y te encontrás con un vecino. Se dan los saludos de rigor, y sale el tema del cáncer (todos conocemos a alguien que lo padece o lo ha padecido, vivimos en Ciudad Petardo después de todo). Charla va, charla viene, como si tal cosa te enteras que existe un depósito de material radiactivo en el barrio. Resulta que es moneda corriente, que es normal. Y vos no podes creer lo que te están diciendo.

Nada de lo anterior es el guión de la novela de la tarde, es una realidad. Le sucedió a una misionera llamada Susie Q, participante de la campaña “Las 99 III” de Cancercrisis en Diciembre del 2008, y a través de ella nos enteramos.
El depósito queda en calle De Dominicis entre Colón y Almirante Brown . Por fuera parece un garage más (es la fachada en nuestra foto de tapa), pero dentro se ven, según los vecinos, “relojes” que controlan temperaturas y radiación.

No pudimos documentar carga o descarga alguna, la cortina del lugar está siempre cerrada, exceptuando los momentos en que se abre para entrar o sacar el auto de un vecino que utiliza el lugar como estacionamiento. El primer dato que la misionera obtuvo aseguraba que se trataba de una empresa de gammagrafía industrial que guardaba allí el material que usaba para sus ensayos.

Iniciando nuestra investigación, nos comunicamos telefónicamente con la Autoridad Regulatoria Nuclear (http://www.arn.gov.ar/), el máximo organismo regulador en Argentina de este tipo de depósitos. Les pasamos dirección, teléfono, y nombre de los propietarios del lugar. Nos respondieron que en Campana existen instalaciones de Clase II, con sus respectivas licencias y controles periódicos, pero que no existen datos de ningún tipo sobre el galpón de la calle De Dominicis. El único depósito cercano del que la ARN tiene conocimiento se ubica, según figura en las licencias, en la esquina de Colón y Mitre, y figura como perteneciente a A.E.I. SRL, una empresa de ensayos industriales no destructivos. En Colón y Mitre no pudimos encontrar tampoco un cartel que identificara un depósito de material radiactivo. Otras direcciones que figuran como pertenecientes a esta empresa son San Martín 110 1er Piso y Mollo 1688, en Ariel del Plata. En las fachadas de estas direcciones no hay carteles indicadores ni de depósitos ni de oficinas comerciales ni de AEI SRL.

Continuando la investigación, intentamos hablar con la dueña del establecimiento, que se negó a hacer declaraciones al respecto argumentando desconocer qué actividades se realizan dado que “lo tiene alquilado”. Nuestra búsqueda entró en ese momento en un punto muerto.

El 12 de Abril de este año, el periodista Miguel Di Fino menciona en su columna de los días Domingo en La Auténtica Defensa un pedido de informes realizado por el Frente Para la Victoria “referido a la existencia de una cámara en la calle De Dominicis –entre Colón y Brown-, que pertenecería a la empresa "Comsert-Medición y Control", en el cual existiría material radioactivo no identificado” (http://www.laautenticadefensa.com.ar/noticias.php?sid=62853). COMSERT es también una empresa de ensayos no destructivos, y no cuenta con oficinas comerciales ni depósitos declarados en Campana (http://www.comsert.com.ar/). Fuentes consultadas por Cancercrisis han confirmado en los últimos días que del otro lado del portón, sobre la pared, se lee COMSERT.

Una fuente municipal aseguró a Cancercrisis que no existe registro legal del establecimiento, y que tras la presentación hecha en el Concejo Deliberante ya se habría producido una inspección técnica en el lugar, con resultados no revelados.

Como todos sabemos, la exposición a la radiación tiene efectos perjudiciales para la salud. No es necesaria la explosión de una central nuclear para verse afectados. En este caso los efectos no son instantáneos pero se hacen evidentes luego de varios años de exposición. Lo primero en manifestarse es un síndrome de malestar general. La radiación crónica se asocia principalmente a alteraciones de las células sanguíneas que pueden llegar hasta una leucemia. Además, está vinculada con la aparición de muchos otros tipos de cáncer.
El peligro no reside en este caso en que la dosis recibida de radiación sea demasiado alta sino que sea continua y sostenida en el tiempo, sin controles por parte de los organismos encargados y sin que ninguno de los vecinos sepa nada, ni siquiera aquellos que enferman de cáncer.