En la nota de hoy vamos a darles dos noticias. Tenemos una buena y otra mala. ¿Cuál quieren primero?
Vamos por la buena: la justicia existe, los controles se hacen y las clausuras por incumplir leyes ambientales se realizan. ¿Increíble no?
El 24 de Noviembre de 2008, el organismo provincial para el desarrollo sustentable realizó la clausura temporal, parcial y preventiva de la empresa FUNDI FE SRL (dedicada a la fundición de metales), sita en Laprida 1326, Barrio San Felipe, de nuestra ciudad.
En el acta se especifica que se encontraron con una generación de efluentes gaseosos que trascendían el ambiente laboral y llegaban al exterior sin tratamiento, generación de residuos especiales sin una correcta gestión y pérdidas en el sistema de almacenaje de fuel oil que producía un impacto en el suelo. Como si todo lo anterior fuera poco, no se habían presentado declaraciones juradas para obtener el permiso de descarga de efluentes gaseosos a la atmósfera y el certificado con habilitación especial por ser generador de residuos especiales. La resolución pueden leerla completa en http://www.opds.gba.gov.ar/uploaded/resoluciones/467-2008.pdf.
Así las cosas, verán que era muy necesaria esta clausura, prácticamente no cumplían con ninguna ley ambiental.
Bueno, hasta acá la parte buena. Ahora lamentamos ser los portadores de las malas noticias:
¿Qué generó esta empresa desde su fecha de constitución, el 6 de Agosto de 2002, hasta el día que fue clausurada?
Les comentamos que se dedicaba a la fundición de metales, tanto ferrosos como no, además de otras tantas actividades. Este tipo de industria genera diversos residuos en su proceso de fabricación que dependen del material que se utiliza (hierro, acero, bronce o aluminio), el tipo de moldes y machos usados, así como de la tecnología aplicada. Dependiendo de las aleaciones, procedencia de la chatarra utilizada, clasificación previa, etc, las fundiciones pueden producir diferentes contaminantes atmosféricos que, en el caso de los metales, una vez en el ambiente no se biodegradan.
En el caso de los efluentes gaseosos que se generan podemos nombrar: dióxido de azufre, partículas de materia, óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono, hidrocarburos reactivos, metales pesados y compuestos orgánicos. Este tipo de residuos se generan en general en los procesos de fusión de los metales o de las aleaciones, por lo que es necesario mantener un control estricto del proceso, lo que está directamente ligado a un factor económico.
Dentro de los residuos especiales aparecen los residuos del recolector de polvo que contiene diferentes cantidades de zinc, plomo, níquel, cadmio, cromo y cobre, dependiendo del metal fundido, por lo que debe ser encapsulado y descargado en un relleno sanitario autorizado.
Los residuos de limpieza incluyen ruedas de moliendas usadas, residuos encontrados al barrer el piso y perdigones usados, que deben ser descargados en rellenos sanitarios.
La escoria es una masa vidriosa compuesta de de óxidos metálicos del proceso de fusión, refractarios fundidos y otros desechos. Si los materiales cargados contienen importantes cantidades de plomo, cadmio o cromo, la escoria es peligrosa.
Existen cáscaras de fundición a la cera perdida que se utilizan una sola vez y luego deben ser dispuestas para relleno sanitario.
Como no podía ser de otro modo, todo lo anterior genera un impacto en la salud. Las consecuencias tal vez ya las sentiste, o podrá ser que algún día no muy lejano tu cuerpo te pase factura.
Aunque la composición varíe, los “vapores” de una fundición producen en común irritación de las vías aéreas, nauseas, irritación ocular, vómitos, dolor de cabeza, asma en sujetos susceptibles.
Entre los contaminantes presentes contamos al arsénico (produce neuropatías, dermatitis, cáncer de piel, cáncer de pulmón, cirrosis-cáncer hepático, cáncer de vejiga), al cadmio (enfisema, bronquitis crónica, cáncer de pulmón, cáncer renal, insuficiencia renal), manganeso (trastornos neurológicos irreversibles, síndrome similar al parkinson, enfisema) y plomo (daño renal progresivo, anemia crónica, neuropatías, trastornos conductuales, alteraciones de la fertilidad, abortos).
Sin dudas el peor tóxico que producen las fundiciones son las dioxinas. Son potentes cancerígenos, y producen alteraciones del sistema inmune, alteraciones cutáneas, alteraciones de la fertilidad y abortos espontáneos, entre otras cosas.
En cuanto a las pérdidas en el sistema de almacenaje del fuel oil podemos recalcar que el mismo contiene hidrocarburos aromáticos (fenantrenos, antracenos, tolueno, xileno, etilbenceno y benzopirenos , entre otros), así como metales pesados. Estas características hacen que su nivel de toxicidad no disminuya, pese a permanecer en el ambiente durante largos períodos de tiempo. Al estar en contacto directo con el suelo, este material puede llegar a las capas freáticas.
Las preguntas se suceden unas tras otra:
¿Cómo es posible que ningún funcionario de la ciudad haya realizado un mínimo control, tratándose de una empresa de tanto riesgo?
El 15 de diciembre de 2006 el HCD sancionó la ordenanza número 4962 (para quien quiera leerla: http://hcd.campana.gov.ar/) relacionada al asentamiento de empresas que trabajan con metales no ferrosos. ¿No podían controlar, ya que estaban, en qué condiciones se hacían estas tareas?
¿Por qué le dieron una habilitación de trabajo en una zona habitada como es la entrada del barrio San Felipe? Por si no tienen idea donde queda, acá está el mapa, donde se ve que la empresa se encuentra rodeada de casas.

¿Dónde estarán los residuos que se generaron en estos 6 años? No es moco de pavo esto, son residuos para relleno sanitario. ¿Será que tenemos un basural en algún lado donde nadie controla que entra y que sale? No puede ser esa la respuesta, si somos una ciudad seria…
Veamos la luz al final del túnel: la empresa está clausurada con justa razón. Lamentablemente parece que esa luz es un tren que se nos viene encima, de nuevo.