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:: 2 de Agosto de 2008

Radiactivas zonales

El 27 de julio del 2007, Atomic Energy of Canada Limited (AECL) anunció que junto a la empresa estatal y administradora de plantas generadoras de energía atómica, “Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima” (NASA), firmó un acuerdo para la construcción de una planta nuclear de 740 megativos en territorio nacional.

AECL informó que a la ceremonia de la firma del acuerdo asistieron los ministros de Recursos Naturales de Canadá, Gary Lunn y de Planificación e Inversiones Federales de Argentina, Julio De Vido. El Gobierno Nacional, a diferencia de otros países del mundo, sigue apostando a la energía nuclear para solventar la demanda en épocas en que se preveen, en un futuro no muy lejano, crisis energéticas que superarán ampliamente a la que actualmente atraviesa nuestro país.

En su página de Internet (http://www.aecl.ca/site3.aspx ), Atomic Energy of Canada Limited señalaba que el lugar donde se desarrollaría esta nueva planta nuclear sería Lima, en el partido de Zárate. Recordemos brevemente que Zárate tiene ya Atucha, en breve se prevé la inauguración de Atucha II y ya han comenzado los trabajos de acondicionamiento de terrenos de lo que será este proyecto AECL-NASA, Atucha III, que sellará definitivamente a la zona del polo industrial Campana-Zárate como una de las regiones no solo más tóxicas sino más peligrosas de habitar alrededor del planeta.
Uno no puede instalar una planta nuclear en cualquier lado, la zona y la población de los alrededores deben tener ciertas características esenciales. Recordamos brevemente al abogado ambientalista de Zárate Dr. Santoro, que para referirse a su ciudad dice que ellos viven en una “zona de sacrificio”. “Riesgo social bajo” es el nombre que le dan las mismas empresas a las comunidades que no reaccionan defendiéndose de las industrias de alto riesgo.  En el propio estudio de impacto ambiental, las mismas evalúan dentro de qué comunidades es más viable instalarse y trabajar sin oposición social. Imaginemos lo que pasaría si a esta misma nuclear eligieran ponerla en Gualeguaychú o Esquel, y ni que pensar en la Quebrada de Humahuaca. El rechazo sería contundente.Es que estas comunidades tienen en su currículo una más o menos larga lista de experiencias de lucha. Pero surge la gran pregunta ¿Qué hay en éstas que la oposición a la instalación de distintas industrias en su territorio es muy fuerte? Además de subsistir necesariamente del turismo, que se vería perjudicado con industrias de las magnitudes de Atucha, muchas de estas ciudades y comunidades tienen un estrecho lazo con la tierra, ya que la mayoría de sus habitantes son descendientes directos de originarios con una cosmovisión indígena muy fuerte, y otros, familias enteras, escapando de las grandes ciudades encuentran en estas comunidades un lugar apropiado para refugiarse libre de la contaminación de las grandes urbes.

¿Y nosotros? ¿Y Lima? ¿Cuál es nuestra cosmovisión para ser los boluditos de “riesgo social bajo”?

La Central Nuclear Atucha I se encuentra funcionando desde 1974, y opera como central de base desde esa misma fecha. Ha estado conectado a la red más de 100 mil horas y ha generado alrededor de 30 mil GWh. Esto indica que ha llegado al 84% de disponibilidad, promedio más alto que cualquier central nuclear en el mundo. Además, el reactor de Atucha I tenía como fecha tope de vida útil finales del 2004. Aún sigue funcionando.
Catorce fallas se han producido a lo largo de la existencia de Atucha I, pero sin duda la más importante fue la del 1 de Mayo de 1999. Ese día, testeando las llamadas “barras de control”, descubrieron que no funcionaban. Las barras de control sirven para retardar o frenar la llamada fusión del núcleo, el peor accidente que puede ocurrir en una planta nuclear. Debido a este incidente se produjo una parada. Allí se dieron cuenta que de las veintinueve barras de control doce no funcionaban.

Pero ¿por qué creer que no existieron más fallas no publicadas?

De hecho por ejemplo, el 16 de Marzo del 2007 hubo una falla importante en Atucha http://89.151.116.69/nerliste.aspx?id=11736 , y no se le dio demasiada trascendencia en los medios nacionales, y nosotros que estamos al lado ni nos enteramos. Las instalaciones de Atucha son obsoletas. Incluso las instalaciones de Atucha II, que hace 30 años que se está construyendo, son obsoletas ya antes de haberse inaugurado (se lo dijo a Néstor Kirchner el propio titular de la Agencia Internacional de Energía Atómica http://www.iaea.org/NewsCenter/News/PDF/argentnews291107_sp.pdf )

Si bien una falla que no pueda ser controlada significaría la peor de las tragedias, actualmente Atucha I impacta de una forma preocupante. Sumarle Atucha II y la futura Atucha III será simplemente multiplicar ese impacto por 3. Estas son cosas no publicadas en los medios de comunicación, pero que de alguna manera se encuentran perdidas en los informes de la autoridad regulatoria. Atucha I tiene permiso de emisiones de varios materiales radiactivos tanto en forma de gases como en forma de líquidos, e incluso muchas veces los informes oficiales admiten una sobreexposición de la población a esos residuos, como por ejemplo en el 2005, publicado en el informe de seguridad confeccionado en el 2007 http://200.0.198.11/Inforsei/INFORME_DE_SEGURIDAD_2007.pdf

Estas emisiones contribuyen, todas, a generar cáncer de muchos tipos en nosotros, la población expuesta. Además, puede adjudicársele gran parte del elevado índice de malformaciones fetales que, según fuentes oficiales “off the record”, están aumentadas en un radio que abarca Baradero, Zárate y Campana, siendo más frecuentes en las zonas cercanas a la central nuclear.
A Atucha puede atribuírsele también una cierta responsabilidad en la enorme cantidad de casos de trastornos de la glándula tiroides que existen en la zona. Si bien no hay estadísticas ni publicaciones oficiales al respecto, algunos profesionales de la salud hablan de un porcentaje de población afectada del doble con respecto a otras comunidades. Atucha trabaja (entre otros materiales radiactivos) con yodo radiactivo, una sustancia por la cual la glándula tiroides tiene especial predilección.

Hasta la semana que viene… si Atucha quiere.