“El monitor” es una publicación mensual del Ministerio de Educación Nacional, dependiente de la Presidencia de la Nación. Este mes de Mayo, los Cancercrisis conocimos “El Monitor”. ¿Por qué? Porque publicó un artículo sobre la situación de la Escuela Nro 18, del Barrio Las Praderas, además de relatar ampliamente la situación ambiental del barrio, destacando además la excelente labor a puro corazón que vienen realizando la directora del establecimiento Marta Querejeta y el bibliotecario, Marcel Bertolesi, quienes no sólo cumplen con su labor docente sino que además hacen frente a una situación social, ambiental y sanitaria de olvido por parte de las autoridades municipales y provinciales.
El artículo lo escribe Judith Gociol, y es la primera vez que un medio oficial publica esta información, que constituye un verdadero cachetazo a la gestión municipal de Campana, tanto en materia ambiental como educativa, de obras públicas y de la propia intendencia.
La nota completa puede leerse en el siguiente link http://www.me.gov.ar/monitor/nro16/escuela.htm , nosotros ofrecemos aquí apenas algunos pasajes que hablan de la situación del barrio, su relación con la temática que trata la página. Entre paréntesis y con color rojo haremos algunos comentarios referenciales. Cancercrisis profundizará, en ediciones futuras, la forma en que la Escuela Nro. 18 hace frente a la problemática, tanto desde sus autoridades como desde los chicos.
“Si en la década del setenta, cuando el barrio se formó, su nombre podía interpretarse como una expresión de deseos, treinta años después resulta una dolorosa ironía. En la localidad de Campana -Provincia de Buenos Aires-, a la altura del kilómetro 70 de la Ruta Panamericana, hay una zona llamada Las Praderas: cerca de setenta manzanas, bordeadas por plantaciones de soja, donde hay por lo menos tres hornos de ladrillo a cielo abierto, seis cavas devenidas basurales y una empresa tratadora de residuos que -según denuncia una causa tramitada en la Justicia- contamina las napas y produce a los vecinos enfermedades respiratorias, gastrointestinales y de piel.(…)
(…)“Les queremos pedir, por favor, que el camión recolector pase por todo el barrio para que la basura que no levantan no siga contaminando el medio ambiente, quitándonos así el derecho a un ambiente sano. Antes de terminar esta carta queremos decirles que el camión recolector recorre 25 cuadras de un barrio que tiene 264. Muchas gracias, esperamos que la reciban, la lean y que entiendan lo que pasa.”
Así escribieron los chicos de 2º grado en una nota dirigida al gerente de la empresa que recoge los desechos.(…)
(…)Históricamente, la educación ambiental atravesó diferentes etapas no excluyentes entre sí. En sus inicios, se abocó a salvar espacios y especies en peligro, luego comenzó a poner atención a los riesgos que la contaminación causaba ya no solo en los animales y las plantas sino en las personas; hasta entender que la información y el conocimiento de las cuestiones ecológicas es una condición necesaria pero no suficiente, y lo que se necesita implementar son estrategias interdisciplinarias, dado que los problemas ambientales son básicamente económicos, sociales y políticos. Sobre esta última premisa trabajan también en la Escuela Nº 18. Y no les resulta sencillo.
Al principio, los vecinos de Las Praderas se habían movilizado en defensa de su espacio, pero luego ese empuje fue desplazado por otras urgencias y por la efectiva disuasión de los punteros políticos que utilizaban los planes sociales como prenda de cambio. (Esto fue denunciado por Cancercrisis el 22 de Septiembre de 2004 en Juguemos en "El Bosque") "Entre los vecinos hay conciencia del daño a sus vidas, pero no hay conciencia de la lucha que hay que dar para remediarlo", sintetiza Marta Querejeta, directora de la primaria. La encrucijada no es menor.(…)
(…)“Y el olor no nos deja respirar,/ no nos deja estudiar,/ni siquiera ir a jugar/Yo sé que hay un olor”. Así dice la letra de la canción que los chicos de 4º grado B escribieron y cantaron con ritmo de murga en la fiesta de fin de año escolar.(…)
(…) En Las Praderas el aire huele a pis de gato. Es el hedor, intenso y persistente, que tomó el ambiente desde que se instaló "la química" -como le dicen en la zona- a la empresa Landnort, que tiene 52 hectáreas destinadas al tratamiento y disposición final de residuos industriales que recibe de toda la Provincia de Buenos Aires. Juan Pablo Delgado González tiene 15 años y, parado cerca de uno de los estantes de la Biblioteca, cuenta que su papá trabajaba en Mantenimiento en la empresa y que, según lo que él veía, los desechos se echaban a la tierra sin tratamiento, datos que también confirman muchas de las denuncias realizadas.
Advertimos a las autoridades en respectivas reuniones, luego de estudiar los niveles topográficos de la zona, que el agua de lluvia que cae sobre los terrenos de Landnort y que arrastran sólidos contaminados o los disuelve, termina en la laguna de Otamendi -señalaron los vecinos- y que tarde o temprano generaría una catástrofe ecológica, siendo dicha reserva un santuario de la vida silvestre de la comunidad de Campana. (…) (denunciado por Cancercrisis el 13 de Julio de 2006, en Antifosforiles)
(…)”Una vez el olor a pis de gato llegó a Zárate, que está a unos veinte kilómetros", confirma el remisero mientras pasa por uno de los costados del predio de la empresa. En cuanto el fotógrafo que viaja en el auto intenta tomar alguna imagen, unos hombres se acercan; uno le grita al otro: "Anotá el número de patente"(...)
(…)Plantas como la de Landnort no pueden instalarse en zonas habitadas, por lo que -según parece- cuando la empresa presentó el proyecto, omitió señalar esas tierras en donde viven unas 2000 personas sin instalaciones adecuadas.(…)
(…)Los estudios que realizó la Municipalidad, con muestras de agua tomadas en la escuela, comenzaron a dar resultados cada vez peores a partir de 2004. Las conclusiones iban desde que el líquido contenía "el límite de nitratos aceptados para que el agua sea potable (aunque no apta para lactantes)" a superar esa barrera y, directamente, "No estar apta para el consumo humano", dado que los análisis bacteriológicos alertaban acerca de la presencia de materia fecal. Según denuncia la directora del colegio, cuando los reclamos se incrementaron, los resultados empezaron a mejorar, hasta que en 2006 dejaron de hacerse y desde entonces nadie sabe en qué condiciones está el agua que utilizan a diario. (…)
Hasta la semana que viene. |