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:: 19 de Marzo de 2008

personal es tu forma de enfermarte

No es ninguna novedad que nuestros ilustres gobernantes hagan y deshagan leyes, reglamentos, resoluciones y decretos teniendo en cuenta el bienestar social. Bien; seamos realistas y recurramos a lo hechos: la mayoría de las veces no es así, y en estos casos vemos leyes que favorecen enteramente intereses empresarios y, como siempre, la vida y el bienestar de los ciudadanos queda librado  al libre juego de los monstruos capitalistas y  de un mediocre gobierno que trata de buscar soluciones superfluas y a muy corto plazo.  Ni hablar de tener en cuenta el derecho fundamental, contemplado en nuestra Carta Magna, de gozar de un medio ambiente sano, sin contaminación.  La realidad nos muestra día a día que la prioridad son los intereses de nuestras queridas empresas que nos dan trabajo y, a su vez, un sueldo con el cuál pagar los tratamientos de las enfermedades que ellas mismas generan.

Esta semana le toca el turno a las antenas de telefonía móvil. Jaquecas persistentes, fatiga crónica, enfermedades autoinmunes, abortos espontáneos y leucemia son las enfermedades que actualmente están siendo investigadas como relacionadas con las antenas de telefonía celular y las líneas de alta tensión. La Internacional Agency for Research of Cancer (IARC, que nombrábamos en nuestra nota anterior), dependiente de la Organización Mundial de la Salud, clasifica a las antenas como “Carcinógeno Posible” (lo que significa que algunos estudios en humanos lo han demostrado y otros tantos no pudieron demostrarlo). Vea la resolución de la OMS visitando el link http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs263/en

De los trastornos investigados, las evidencias de mayor fuerza recaen sobre la leucemia infantil, seguida de leucemia linfocítica crónica en adultos expuestos, según la Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental del Gobierno de Estados Unidos http://www.niehs.nih.gov/health/topics/agents/emf/docs/niehs-report.pdf

Por todo esto, surge la necesidad de una “política de precaución” en los países desarrollados que es adoptada en nuestro país, en cierta medida, por la resolución 900/05, que constituye un avance importante en esta temática.   El Principio precautorio en nuestra legislación está definido en el artículo 4º del la Ley  25.675, el cual dice.” Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la ausencia de información o certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de los costos, para impedir la degradación del medio ambiente”.

           Sin embargo, La Secretaría de Política Ambiental ha dictado hace un año la resolución 144/ 07, que reemplaza la anterior norma, la 900/05, que significaba un importante avance en cuanto a los controles de instalación de antenas en zonas urbanas. Al derogar la resolución 900/05 para adoptar la nueva 144/07 al comienzo del 2007, el gobierno demostró una vez más que los intereses empresarios prevalecen sobre el derecho de bienestar de todo ciudadano, ya que se suprimieron muchas restricciones impuestas a la instalación de dichas antenas,  por ejemplo, la nueva resolución no establece alturas máximas, mientras que la antigua norma dictaminaba que las antenas instaladas en azoteas no podían superar los 12 metros. Quizá una de las modificaciones más ridículas es aquella por la cual se permite la instalación de antenas a menos de 100 metros de hospitales, geriátricos y escuelas si las empresas demuestran la "necesidad de cobertura de servicio" o la "inexistencia de lugares alternativos”. Con lo cual, si se demuestra que sólo habrá señal en ese lugar, por más que sea cerca de un colegio, geriátrico y/u hospital, allí se deberá instalar la antena, ¡y que los niños, ancianos y enfermos se arreglen!  Gobierno generoso,  ¿verdad? Por el contrario, la norma anterior prohibía la radicación de antenas en un radio menor o igual a 100 metros de espacios verdes públicos, lugares históricos, hospitales, centros de salud, institutos de diagnóstico y/o tratamiento, clubes deportivos, jardines de infantes, escuelas, colegios, universidades, geriátricos,  estaciones de servicio de combustibles y/o depósitos de combustibles o sustancias explosivas. Establecía que esa enumeración no era taxativa y podía ser ampliada. La nueva resolución suprime muchos de estos lugares, al establecer esta prohibición sólo para las antenas ubicadas cerca de hospitales, geriátricos y escuelas, total, mejor que falte y no que sobre.

Y por supuesto, sin olvidar la salvedad mencionada de que podrían instalarse incluso si las empresas demostrasen “la inexistencia de lugares alternativos”.  Otro cambio importante: la resolución 900/05 establecía una distancia mínima de 17 metros entre el punto de emisión y las viviendas, mientras que la actual resolución 144/07  determina que la distancia mínima es ahora de 15 metros.

          El problema de las antenas es algo que también toca a Campana, como no podía ser de otra manera. Los invitamos a  que hagan un “city tour” y recorran lugares como:

 

Manzana entre Alte. Brown, Iriart, Bertolini y Paso

Manzana entre S. Martín, Güemes, Rocca y 25 de Mayo. En este caso la antena está cercana a un edificio donde viven muchas personas, en una manzana de comercios y oficinas.

Manzana entre Jacob, Belgrano, Coletta y Rivadavia

En UTN. Mucha gente, ya sean alumnos, profesores, personal administrativo y de limpieza concurren a la universidad durante todo el año, por lo que cientos de personas están expuestas constantemente a los campos electromagnéticos de esa antena.

Manzana entre Estrada, Moreno, Jean Jaures y Belgrano. Esta antena de CTI demás de estar pegada a un Centro Médico y de Kinesiología (algo que prohibía totalmente la antigua resolución y que tanto la OMS como la Unión Europea prohíben terminantemente), dicha antena se encuentra en un lugar donde se está construyendo un edificio (esquina de Estrada y Moreno), con lo cual muchas personas más estarán expuestas a las radiaciones de la antena.

Una antena igual de peligrosa pero no documentada en fotos es la que “apareció” en cuestión de horas montada en pleno corazón del barrio Las Praderas, hace cosa de dos años. Es una antena que se ve desde la ruta, y fue denunciada por vecinos ante la Municipalidad, pero obviamente no les dieron bola, si la Municipalidad habilita y hace el negocio con quienes lo instalan. No creemos que en Las Praderas haya mucha gente con necesidad de señal de celular… aunque es muy probable que en el Country El Bosque hiciera falta señal ¿Qué mejor que enchufarle la antena a la gente pobre del Barrio Las Praderas, en la que el Municipio se cagó tantas veces y se sigue cagando?

Otra antena más ha sida denunciada por un lector de Cancercrisis en la manzana comprendida entre Rawson, Alem, San Martín y Dellepiane. “Está bien escondida”.

El conteo llega a 6 en el radio céntrico. Una en el medio de Las Praderas y otras en descampados Inter.-barrios o a la vera de los caminos. Un relevamiento más exhausto será tarea para Cancercrisis en el futuro.

El municipio autoriza la instalación de estos artefactos, muchos de los cuales ni siquiera cumplen con la resolución 144/07, pasando por alto además que este tema está siendo aún tratado por organizaciones tan importantes como la Organización Mundial de la Salud y por bloques económicos tan poderosos como la Unión Europea. Ambos aconsejan que las antenas estén lo más lejos posible de las viviendas y mucho más si se trata de centros de diagnóstico, centros médicos, y TODO tipo de establecimiento educativo, no sólo los colegios.

En resumen, la nueva resolución 144/07 es un permiso otorgado por este gobierno tan responsable que nos caracteriza, para que las empresas de Telefonía Móvil operen a su manera y conveniencia. Los funcionarios de turno se comprometen, con bellas palabras, a controlar el desempeño de las industrias para que éstas no operen en detrimento del medio ambiente ni de la salud de la población. Pero nosotros ya estamos aburridos del palabrerío. Nosotros, ciudadanos, queremos pruebas fehacientes de que los controles ambientales sean una realidad y no una mera utopía. Para fantasías, tenemos la ciencia ficción. Por el momento, seguimos alertas y esperando que las normas se cumplan y se tomen medidas, por una vez, para proteger a la gente.